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martes, 16 de diciembre de 2025

 Mi abuelo, LORENZO COTRINA VERAMENDI,  fue un gran narrador de cuentos, comparto un cuento de su autoría

La Profecía del Venado 

Cuentan los viejos arrieros, aquellos que como mi abuelo surcaron los caminos de herradura de la sierra y la costa ancashina, que el destino es un nudo ciego que nadie puede desatar. Esta es la historia de Juan, un relato que el viento de la puna susurra cuando la neblina desciende y los cerros callan.

Juan vivía en un recodo olvidado de la sierra, protegido por las inmensas jirkas tutelares. Era un hijo ejemplar, el báculo de la vejez de sus padres. Sus manos, diestras tanto para la labranza como para el fusil, proveían siempre el sustento. No había venado ni tarugo que escapara a su ojo certero en las altas y frías soledades de la puna.

Pero el destino, caprichoso y cruel, tejió su red una tarde de cielo plomizo.

Juan había caminado leguas enteras. Cruzó riachuelos helados y bordeó lagunas oscuras sin avistar presa alguna. Cuando el sol comenzaba a ser devorado por las montañas y las sombras se alargaban, divisó a lo lejos un venado macho, imponente, con una cornamenta que parecía tocar el cielo. Juan se arrastró entre el ichu, contuvo el aliento y apuntó. Su dedo acariciaba el gatillo cuando el animal giró la cabeza. No había miedo en sus ojos oscuros, solo una antigüedad abismal.

Entonces, el silencio del páramo se rompió. El venado no bramó; habló con una voz humana, serena y terrible:

—Guarda tu arma, joven cazador. Guárdala hoy, para que mañana mates con ella a tu padre y a tu madre.

Las palabras cayeron como piedras sobre el alma de Juan. Antes de que pudiera reaccionar, el animal se desvaneció entre los bosques de quinuales como si fuera humo.

Juan bajó el arma, temblando. Una lluvia torrencial se desató, acompañando su retorno. En cada trueno, en cada gota que golpeaba su rostro, escuchaba el eco maldito: "Matarás a tu padre y a tu madre". El horror se instaló en sus entrañas. Amaba a sus progenitores más que a su propia vida, y el miedo a convertirse en el instrumento de su muerte lo enloqueció.

Esa noche no durmió. Miró por última vez los rostros dormidos de quienes le dieron la vida y, con el corazón roto, tomó una decisión fatal: para salvarlos, debía desaparecer. Huyó antes del amanecer, tragado por la neblina, sin dejar rastro, creyendo ingenuamente que la distancia podría burlar a la profecía.

Los años pasaron lentos y dolorosos. Los padres de Juan envejecieron prematuramente; sus rostros se llenaron de surcos cavados por las lágrimas y la incertidumbre. Buscaron a su hijo por quebradas y pueblos, pero la tierra parecía habérselo tragado.

Mucho tiempo después, durante las fiestas patronales, llegó al pueblo un "mercachifle", uno de esos vendedores trashumantes que llevan en sus alforjas desde cebo de culebra hasta noticias de mundos lejanos. Los ancianos, aferrados a una última esperanza, le preguntaron por su hijo. El hombre, rascándose la cabeza, recordó:

—En mis viajes a la selva, allá por Tingo María, he visto a un hombre que coincide con sus señas. Se llama Juan, es un hombre triste y solitario.

La esperanza revivió en los corazones marchitos de los ancianos. Vendieron lo poco que tenían y emprendieron el largo viaje. Descendieron de los Andes hacia la selva calurosa, guiados solo por el amor.

Al llegar al caserío señalado, encontraron la casa. Tocaron la puerta y una mujer joven les abrió. Se presentó como la esposa de Juan. Al escuchar la historia de los ancianos, se conmovió hasta las lágrimas; Juan jamás había hablado de su pasado, como si hubiera nacido de la nada.

—Él no está ahora —dijo la mujer—, pero descansen. Están exhaustos.

La esposa, viendo la fatiga extrema de los ancianos, les ofreció la mejor comodidad que tenía: su propia cama, la cama matrimonial. Los padres de Juan, vencidos por el cansancio del viaje y la emoción, se quedaron profundamente dormidos en la penumbra de la habitación. La mujer se retiró a otro cuarto para dejarlos reposar.

La tragedia, paciente, aguardaba su momento.

Juan regresó de un compromiso entrada la madrugada. El alcohol nublaba sus sentidos y avivaba sus demonios. Al entrar a su casa, el silencio le pareció sospechoso. Se dirigió a su dormitorio y, a la luz de la luna que se filtraba por la ventana, vio dos bultos ocupando su lecho.

La sangre se le subió a la cabeza. Los celos y la ira, alimentados por la embriaguez, le cegaron el entendimiento. "¡Traición!", pensó. Sin dudarlo, descolgó su viejo fusil de la pared, aquel que no usaba desde su juventud en la sierra.

Apuntó a las sombras y disparó dos veces. El estruendo sacudió la casa.

La esposa corrió a la habitación, pálida de espanto, y encendió una lámpara. Al ver la escena, su grito desgarró la noche:

—¡Juan! ¡Maldito seas! ¿Qué has hecho? ¡Eran tus padres! ¡Vinieron a buscarte!

Juan, sobrio de golpe por el horror, se acercó a los cuerpos. Allí estaban, los rostros amados que había huido para proteger, ahora bañados en sangre por su propia mano.

Cayó de rodillas, sollozando, mientras el recuerdo del venado en la puna volvía a él con la fuerza de un alud.

—Se ha cumplido... —susurró con voz rota—. La maldición de las jirkas, la sentencia del Gran Dios de la Naturaleza. He huido toda mi vida hacia mi destino.

Miró al cielo, pidiendo un perdón que sabía que no llegaría. Luego, con la lentitud de quien ya está muerto en vida, apoyó el cañón del fusil contra su pecho y, con un último disparo, selló para siempre la tragedia del cazador que intentó vencer al destino.


 

Análisis de Ingeniería y Logística Constructiva en el Complejo Arqueológico de Chavín de Huántar: Una Revisión Metrológica

Resumen El presente trabajo revisa los parámetros de construcción del Centro Ceremonial Chavín de Huántar (Áncash, Perú). A través de una segmentación arquitectónica de sus 10 sectores principales y la aplicación de una hipótesis metrológica basada en la "Vara Chavina" (0.495 m), se recalcula el esfuerzo humano y el tiempo necesario para su edificación. El análisis de ingeniería corrige estimaciones previas, proponiendo que la manipulación de más de medio millón de bloques estandarizados requirió un periodo neto de construcción cercano a los 180 años, distribuido a través de fases discontinuas.

1. Introducción: Anatomía del Monumento.

El complejo arqueológico no es una estructura unitaria, sino el resultado de un proceso dinámico de expansión. Basándonos en la planimetría actual, el sitio se divide en dos núcleos que agrupan 10 componentes estructurales identificados:

  • Núcleo Temprano (Templo Viejo): Incluye el edificio principal (1) que alberga las galerías del Lanzón Monolítico (2) y la Plaza Circular hundida (5).
  • Núcleo Tardío (Templo Nuevo): Comprende la expansión monumental hacia el sur, destacando el edificio conocido como "El Castillo" o Templo Nuevo (3), el Edificio A (4) recientemente investigado, el Portal de las Falcónidas (6) y la Plaza Menor (7).
  • Áreas de Convergencia: Las inmensas áreas abiertas y plataformas de soporte, como la Plataforma Norte (8), la Gran Plaza Mayor o Cuadrada (9) y la Plataforma Sur (10) que colinda con el río Mosna.

2. Metodología: El Módulo Constructivo Estandarizado

Para cuantificar la magnitud de la obra desde el punto de vista de la ingeniería, es necesario definir la unidad base de mampostería (el "ladrillo" conceptual del sistema).

2.1. La Vara Chavina y el Bloque Estándar

Se adopta la hipótesis de una unidad de medida antropométrica estandarizada de 0.495 m (49.5 cm). Definimos un "Bloque Estándar" de construcción como un prisma rectangular de proporciones 2 varas de largo, 1 vara de ancho y 1 vara de alto.

  • Dimensiones Métricas: 0.99 m (largo) x 0.495 m (ancho) x 0.495 m (alto).
  • Volumen Unitario: 0.99 x 0.495 x 0.495 = 0.2426 m³
  • Peso Unitario: Considerando una densidad promedio de 2,700 kg/m³ (mezcla de granito y rocas metamórficas): 0.2426 m³ x 2,700 kg/m³ = 655 kg

3. Estimación Volumétrica por Sectores

El volumen total de material (piedra de cantería más relleno estructural de cascajo y tierra) se estima agrupando los 10 sectores identificados anteriormente:

  1. Grupo Templo Viejo (Sectores 1, 2, 5): Estructuras densas con galerías internas complejas. Volumen estimado: 35,000 m³.
  2. Grupo Templo Nuevo y Edificios Anexos (Sectores 3, 4, 6): La mayor masa constructiva, que incluye la elevación del "Castillo". Volumen estimado: 55,000 m³.
  3. Grupo Plazas y Plataformas (Sectores 7, 8, 9, 10): Movimiento de tierras masivo para nivelación, muros de contención y plataformas de base. Volumen estimado: 40,000 m³.

Volumen Total del Complejo: 35,000 + 55,000 + 40,000 = 130,000 m³

4. Análisis de Logística y Tiempo (Cálculo Corregido)

A continuación, se determina el tiempo de ejecución basado en la capacidad de carga humana y la organización social de la época (posible sistema de mita o trabajo comunal rotativo).

4.1. Cantidad de Bloques

Convertimos el volumen total a unidades de bloques estándar: 130,000 m³ / 0.2426 m³ por bloque = 535,862 bloques

4.2. Organización de la Fuerza Laboral

  • Fuerza Disponible: Se asume un contingente de 1,000 trabajadores durante la temporada de construcción.
  • Tamaño de la Cuadrilla: Para mover un bloque de 655 kg en terreno irregular (fricción, pendientes), se requiere una fuerza de tracción que excede la capacidad individual. Calculando una carga efectiva de tracción de unos 33 kg por persona, más personal para rodillos y dirección, se establece una cuadrilla operativa de 20 hombres.
  • Cuadrillas Simultáneas: 1,000 hombres / 20 hombres por cuadrilla = 50 cuadrillas activas

4.3. Productividad y Ritmo

La extracción en cantera, el transporte (distancias variables entre 1 km y 18 km) y el izado de un bloque de 655 kg es un proceso lento. Se estima una productividad conservadora de 0.5 bloques por cuadrilla al día (un bloque terminado cada dos días por grupo).

  • Avance Diario del Sitio: 50 cuadrillas x 0.5 bloques al día = 25 bloques instalados por día

4.4. Tiempo Total de Ejecución

Considerando que la construcción se realizaba estacionalmente (durante la época seca, para no interferir con la agricultura), se establecen 120 días laborables al año.

  • Avance Anual: 25 bloques al día x 120 días = 3,000 bloques por año
  • Años Requeridos: 535,862 bloques totales / 3,000 bloques por año = 178.6 años

5. Discusión y Conclusiones

El resultado matemático corregido indica un tiempo neto de construcción de aproximadamente 179 años. Esta cifra es coherente con la evidencia arqueológica que sitúa el desarrollo de Chavín a lo largo de varias fases (Urabarriu, Chakinani y Janabarriu) durante un periodo que abarca del 1200 a.C. al 500 a.C.

El análisis de ingeniería sugiere que:

  1. Modularidad: El uso de una medida estándar (Vara Chavina) fue indispensable para coordinar una obra de casi 180 años de duración neta, asegurando que los bloques cortados por una generación encajaran con los de la siguiente.
  2. Complejidad sobre Volumen: Aunque el volumen es masivo, el verdadero reto de ingeniería no fue solo apilar piedras en las plataformas (Sectores 8, 10), sino diseñar los sistemas de drenaje acústico bajo las Plazas (5, 9) y el soporte estructural de las galerías subterráneas del Templo Viejo (1, 2), lo cual habría ralentizado el avance físico calculado.
  3. Jerarquía de Materiales: El cálculo asume una densidad uniforme, pero el transporte de granito y caliza negra para las portadas (Sector 6) desde canteras lejanas representó un costo energético significativamente mayor que el relleno de los andenes, confirmando la sacralidad de esos espacios específicos.

6. Referencias Bibliográficas (APA)

  • Conklin, W. J., & Quilter, J. (Eds.). (2008). Chavín: Art, Architecture, and Culture. Cotsen Institute of Archaeology at UCLA.
  • Kembel, S. R. (2001). Architectural Sequence and Chronology at Chavín de Huántar, Perú. (Tesis Doctoral). Stanford University.
  • Kembel, S. R., & Rick, J. W. (2004). Building Authority at Chavín de Huántar: Models of Social Organization and Development. En Early Horizons in the Andes.
  • Lumbreras, L. G. (2007). Chavín: Excavaciones en la Galería de las Ofrendas. Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
  • Rick, J. W. (2008). The Evolution of Authority and Power at Chavín de Huántar. En Chavín: Art, Architecture, and Culture (pp. 71-89).
  • Rick, J. W. (2017). El Formativo en los Andes Centrales y la arqueología de Chavín de Huántar. Boletín de Arqueología PUCP.

sábado, 13 de diciembre de 2025

 

Metrología Andina Formativa: Una aproximación a la "Vara Chavina" mediante ingeniería inversa y su aplicación logística en Chavín de Huántar

Resumen Este trabajo revisa la hipótesis de la existencia de una unidad de medida estandarizada, denominada provisionalmente "Vara Chavina", utilizada durante el Horizonte Temprano (1200 a.C. – 200 a.C.). A través del análisis de las dimensiones de los principales monolitos (Lanzón, Estela Raimondi y Obelisco Tello) y la comparación con civilizaciones precedentes como Caral y contemporáneas globales, se propone una unidad modular oscilante entre 47 cm y 50 cm. Esta estandarización habría sido fundamental para la logística de transporte y la planificación arquitectónica modular del complejo.

1. Introducción: De la Antropometría a la Estandarización

La construcción de complejos monumentales requiere un lenguaje métrico común. En el mundo antiguo, las medidas derivaban del cuerpo humano (antropometría). Estudios de bioantropología indican que la estatura promedio del hombre andino del periodo formativo oscilaba entre 1.55 m y 1.60 m. Esto nos da una base física:

  • Codo anatómico (Cubit): Distancia del codo a la punta de los dedos = aprox. 44 a 45 cm. Sin embargo, en la arquitectura sagrada, estas medidas solían "estandarizarse" o "sacralizarse", aumentando ligeramente su longitud para crear una unidad fija, ajena a las variaciones individuales.

2. Antecedentes: La Herencia de Caral (3000 a.C.)

La civilización Caral-Supe, predecesora de Chavín en más de mil años, ya mostraba evidencias de estandarización que Chavín pudo heredar y perfeccionar.

  • Capacidad de Cálculo: El hallazgo de quipus en Caral demuestra el manejo de datos numéricos complejos.
  • Modularidad: Las "shicras" (bolsas de fibra con piedras) usadas en los cimientos de Caral presentan pesos y volúmenes recurrentes, lo que implica una noción de medida estandarizada. Aunque no se ha definido la "Vara de Caral" con exactitud, la planificación de sus plazas sugiere el uso de cuerdas de medición con nudos equidistantes.

3. Ingeniería Inversa: Análisis de los Monolitos Chavín

Al aplicar aritmética básica a las dimensiones documentadas de las esculturas líticas, buscamos un Mínimo Común Divisor que revele la unidad de medida utilizada por los maestros canteros.

3.1.  La Hatum Huanca. (El Lanzón Monolítico en el Templo Viejo)

  • Dimensión: Altura aproximada de 453 cm.
  • Análisis:
    • 453 cm dividido entre 10 unidades = 45.3 cm.
    • Interpretación: Esta medida coincide casi exactamente con el codo anatómico natural. Al ser la estructura más antigua, es probable que se basara en la medida directa del cuerpo humano sin mucha abstracción.

3.2. La Estela Raimondi (Fase Tardía / Templo Nuevo)

Esta pieza es un prisma rectangular de proporciones muy cuidadas.

  • Dimensiones: 198 cm de alto por 74 cm de ancho.
  • Análisis:
    • Altura: 198 cm dividido entre 4 unidades = 49.5 cm.
    • Ancho: 74 cm dividido entre 1.5 unidades = 49.33 cm.
  • Interpretación: Surge un patrón consistente alrededor de los 49.5 cm. Esto sugiere que, para la época del Templo Nuevo, la unidad de medida había crecido y se había estandarizado (posiblemente un "Codo Real").

3.3. El Obelisco Tello

  • Dimensiones: 252 cm de alto.
  • Análisis:
    • 252 cm dividido entre 5 unidades = 50.4 cm.
  • Interpretación: Nuevamente, la medida se acerca al rango de los 50 cm, reforzando la hipótesis de una vara de aproximadamente medio metro.

4. Propuesta: La Vara Chavina de 49.5 cm

La evidencia matemática sugiere el uso de una Vara Maestra de 49.5 cm (± 0.5 cm). Esta unidad presenta ventajas operativas:

  • Relación Decimal: Dos varas equivalen prácticamente a 1 metro actual (99 cm), facilitando la escala humana.
  • Relación con la Braza (Rikra): Tres varas (aprox. 148.5 cm) se acercan a la braza de un hombre de 1.60 m con los brazos abiertos, una medida común para delimitar terrenos agrícolas.

5. Comparativa Internacional (Contexto ~1000 a.C.)

CivilizaciónUnidad de MedidaLongitud Aprox.Base Antropométrica
Chavín (Andes)Vara Chavina49.5 cmCodo + Mano (Estandarizado)
EgiptoCodo Real (Meh)52.3 cmCodo + Ancho de palma
SumeriaCodo (Kus)51.8 cmCodo
Olmeca (Mesoamérica)Vara Olmeca~52 cm / 83 cmCodo / Vara de mando

Se observa una coincidencia global notable: las grandes civilizaciones de la época convergieron en unidades de medida de alrededor de 50-52 cm, optimizadas para la manipulación de piedra.

6. Aplicación Logística: Transporte y Peso

Utilizando la Vara Chavina (VC) de 49.5 cm, podemos recalcular la logística de construcción.

Si definimos un "Bloque Estándar" de construcción como un prisma de 2 VC de largo x 1 VC de ancho x 1 VC de alto:

  1. Conversión a Metros: 2 VC (99 cm) x 1 VC (49.5 cm) x 1 VC (49.5 cm).
  2. Volumen: Aprox. 0.24 metros cúbicos.
  3. Peso (Granito): Considerando una densidad de 2,700 kg/m³.
    • 0.24 m³ x 2,700 kg/m³ = 648 kg.

Conclusión Logística: El uso de esta unidad permitía predecir que un "bloque estándar" pesaría siempre alrededor de 650 kg. Esto implicaba una asignación fija de recursos humanos: una cuadrilla de 12 a 15 hombres (cargando/arrastrando aprox. 40-50 kg de esfuerzo cada uno) era la unidad mínima laboral para mover los bloques base del templo.


7. Referencias Bibliográficas

  • Conklin, W. J., & Quilter, J. (2008). Chavín: Art, Architecture, and Culture. Cotsen Institute of Archaeology at UCLA.
  • Kembel, S. R. (2001). Architectural Sequence and Chronology at Chavín de Huántar, Perú. (Tesis Doctoral). Department of Anthropological Sciences, Stanford University.
  • Lumbreras, L. G. (2007). Chavín: Excavaciones en la Galería de las Ofrendas. Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
  • Rick, J. W. (2008). The Evolution of Authority and Power at Chavín de Huántar. En W. J. Conklin & J. Quilter (Eds.), Chavín: Art, Architecture, and Culture (pp. 71-89). Cotsen Institute of Archaeology.
  • Rick, J. W. (2013). Context, Construction and Ritual in the Development of Authority at Chavín de Huántar. En B. A. Cutright (Ed.), Early Horizons in the Andes.
  • Shady Solís, R. (2006). Caral-Supe: La civilización más antigua de América. Instituto Nacional de Cultura.
  • Tello, J. C. (1960). Chavín: Cultura matriz de la civilización andina. Publicación Antropológica del Archivo "Julio C. Tello" de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

 

De Cholos, Cholerías y Cholismo en el Perú: Análisis Sociológico de las Poblaciones Conchucanas y la Construcción de la Identidad Nacional

El término "cholo," y sus derivados "cholismo" y "cholerías," constituye uno de los nodos semánticos más complejos y cargados de la sociología peruana. Desde su génesis colonial, ha servido como un marcador de identidad fluctuante, oscilando entre la afrenta y la autoafirmación. Este análisis busca profundizar en la comprensión de estos conceptos, particularmente en el contexto de las poblaciones de Conchucos, como Chavín y San Marcos, y su relación con las dinámicas de migración y la reconfiguración de la identidad nacional. Si bien la Real Academia Española (RAE) ofrece definiciones que lo vinculan al mestizaje y a la adopción de usos occidentales por parte de indígenas, la realidad peruana dota al "cholo" de una riqueza interpretativa que exige una exploración más allá de la lexicografía.

El "Cholo" en la Estructura Social Peruana: Un Legado Colonial

La introducción de los españoles al Perú no solo trajo consigo un nuevo orden político y económico, sino también un intrincado sistema de castas que jerarquizaba a los individuos en función de su origen racial. El "cholo" emergió de este crisol, posicionándose como el producto del mestizaje entre lo indígena y lo español. Inicialmente, y durante siglos, esta categoría fue sinónimo de inferioridad, de una identidad "impura" que no encajaba plenamente en ninguno de los polos dominantes (Degregori, 2000). Las expresiones "el cholo es cholo aunque se vista de seda" o "mira el cholito hijo de tal por cual, ahora se cree gente" son ecos de esta visión, encapsulando la idea de una esencia inmutable y una movilidad social percibida como transgresora. La frase peyorativa "cholo de mierda" subraya la carga deshumanizadora que el término ha acarreado, utilizada para denigrar y mantener jerarquías.

El "Cholismo" por Niveles: La Experiencia de Conchucos

La peculiaridad del fenómeno del "cholismo" radica en su carácter multifacético y, a menudo, jerárquico, que se manifiesta incluso dentro de las propias comunidades mestizas e indígenas. En nuestros pueblos de Conchucos, como Chavín y San Marcos, se observa un "cholismo por niveles" que ilustra la internalización de patrones discriminatorios. Es común que el habitante de Chavín o San Marcos "cholee" a sus paisanos que descienden de las comunidades más altas y rurales, a quienes perciben como "más andinos" o "menos civilizados" (Ansión, 1989). Esta dinámica refleja una búsqueda de diferenciación y una aspiración a un estatus superior, distanciándose de aquello que es percibido como "inferior" dentro de la misma escala étnico-social.

Sin embargo, esta jerarquía se invierte drásticamente al llegar a la capital. El mismo conchucano que "choleaba" en su pueblo, al migrar a Lima, se encuentra con que es "choleado" por los limeños. Esta experiencia de ser objetivado y discriminado por su origen andino, por su acento o por sus costumbres, es un recordatorio brutal de cómo el racismo y el clasismo operan a distintas escalas, perpetuando un ciclo de discriminación que deshumaniza (Portocarrero, 1993). Esta paradoja del "choleador choleado" revela la profunda fragmentación de la identidad peruana y la persistencia de una colonialidad interna que aún valora lo "blanco" o "costeño" como superior.

La "Cholificación" de la Urbe y el Resurgimiento del Orgullo

Las décadas de "invasiones" —mejor entendidas como olas masivas de migración interna— que transformaron los desiertos alrededor de Lima en distritos pujantes como Comas, Villa El Salvador y San Juan de Lurigancho, marcaron un punto de inflexión. Estas "primeras invasiones" trajeron consigo a miles de "cholos" de los Andes, que buscaron oportunidades y construyeron nuevas vidas en la capital. Lo que en un principio fue visto como un "desborde popular" (Matos Mar, 1984) y una amenaza para la élite limeña, se ha convertido hoy en la base demográfica y cultural de la ciudad.

Actualmente, estamos en la tercera generación de estos migrantes. Estos "cholos" urbanos, nacidos y criados en la ciudad, han comenzado un proceso de resignificación de su identidad. Lejos de la vergüenza, ha emergido en las últimas décadas un sentido de orgullo por el mestizaje y la herencia andina. La frase de Mario Vargas Llosa, "los cholos  hemos llegado a la aristocracia española" tras recibir el título nobiliario de Marqués, por el rey español Juan Carlos de Borbón;  con un tinte irónico en el contexto de su propia trayectoria, resuena con esta nueva autoafirmación: el reconocimiento de que la "cholería" no es un estigma, sino una parte intrínseca y valiosa de la identidad peruana (Vargas Llosa, 2010).

El Cholo Emprendedor y los Íconos de Nuestra Raza

A partir de los años 2000, los "cholos" no solo han consolidado su presencia en las ciudades, sino que se han convertido en motores de la economía. Las historias de éxito de "cholos emprendedores" abundan, desde los comerciantes de Gamarra hasta los innovadores en diversos sectores. Esta faceta del "cholo" rompe con el estereotipo de la pasividad o la subordinación, mostrando una capacidad de resiliencia, creatividad y trabajo que ha sido fundamental para el desarrollo del país (Degregori & Portocarrero, 2011).

Más allá del ámbito económico, el "cholo" también ha forjado héroes y referentes culturales que encarnan este nuevo orgullo. Figuras como Alejandro "El Cholo" Olmedo en el tenis, quien conquistó títulos internacionales en la década de 1950 y 60, y sin duda, Hugo "El Cholo" Sotil, el principal ícono futbolístico de nuestra "raza" en los años 70, han trascendido las barreras sociales y raciales. Sus logros en escenarios globales, llevando el nombre del Perú en alto, sirvieron como poderosos símbolos de lo que el "cholo" era capaz de lograr. Ellos, y muchos otros, demostraron que la "cholería" podía ser sinónimo de talento, perseverancia y excelencia, contribuyendo a forjar una narrativa donde el mestizaje es fuente de fortaleza y orgullo nacional.

Conclusión

El estudio del "cholo," el "cholismo" y las "cholerías" en el Perú, y particularmente en el microcosmos de Conchucos, revela una trama compleja de discriminación, resistencia y redefinición identitaria. Desde su origen como una categoría peyorativa impuesta por la herencia colonial española, hasta su actual proceso de revalorización, el "cholo" ha sido un espejo de las contradicciones y aspiraciones de la sociedad peruana. La evolución de este término, desde la experiencia de "cholear" y ser "choleado" en la sierra y la costa, hasta el surgimiento de una tercera generación urbana orgullosa de su mestizaje y de los emprendedores y héroes que lo representan, evidencia una transformación profunda en la autopercepción nacional. Lejos de ser una reliquia atávica, el "cholo" se ha consolidado como una identidad dinámica y en constante construcción, fundamental para comprender la riqueza y los desafíos del Perú contemporáneo.


Bibliografía

  • Ansión, J. (1989). Desde el rincón de los muertos: el pensamiento mítico en Ayacucho. Desco/Mosca Azul Editores.
  • Degregori, C. I. (2000). Identidad étnica, conflicto y violencia en el Perú. IEP Ediciones.
  • Degregori, C. I., & Portocarrero, G. (Eds.). (2011). Las múltiples caras de la interculturalidad en el Perú. Universidad del Pacífico.
  • Matos Mar, J. (1984). Desborde popular y crisis del Estado: veinte años de "argolla" y "bronca" en el Perú. IEP Ediciones.
  • Portocarrero, G. (1993). Racismo y mestizaje. FLACSO Sede Ecuador.
  • Quijano, A. (2014). Cuestiones y horizontes: de la dependencia histórico-estructural a la colonialidad/descolonialidad del poder. CLACSO.
  • Vargas Llosa, M. (2010). El pez en el agua: memorias. Alfaguara.

viernes, 5 de diciembre de 2025

LA GUITARRA ANDINA EN LA REGION DE LOS CONCHUCOS: UNA REVISIÓN SOCIOLÓGICA

 

Introducción: Cultura y Territorio

Como aficionado a la música de nuestra tierra, en especial la conchucana, presento una revisión sociológica y musical referente a la guitarra andina en esta región. La música de una cultura está intrínsecamente relacionada con otros aspectos de la misma, tales como las costumbres y la organización económica. Esta última funciona como el móvil fundamental para que las poblaciones se desplacen de un poblado a otro, generando un intercambio cultural que, en el caso de Conchucos, fue vital para la formación de su identidad sonora.

Contexto Geográfico: El Corredor Oriental y la Vertiente del Pacífico

La Región de los Conchucos, que nace geográficamente en el Túnel de Cahuish (Chavín de Huántar), comprende las provincias de Huari, Carlos Fermín Fitzcarrald, Asunción, Antonio Raimondi, Mariscal Luzuriaga, Piscobamba, Sihuas y Pallasca. Este es un corredor geográfico oriental del departamento de Áncash, cuyas cuencas drenan mayoritariamente al gran río Marañón y limitan con el departamento de Huánuco.

Es importante precisar una particularidad geográfica en el norte de este corredor: Pallasca, en el Conchucos alto, limita con las tierras liberteñas de Santiago de Chuco y parte de sus cuencas drenan hacia el río Santa y al Océano Pacífico, diferenciándose así de la vertiente atlántica predominante en el resto de la zona.

Dinámica Socioeconómica: El Arrieraje y las Rutas Comerciales

Es fundamental describir estas dinámicas para entender las influencias en los afinamientos o "temples" de la guitarra. Antes de la construcción de las carreteras modernas, el aislamiento geográfico se rompía gracias al constante intercambio económico. Existía una fuerte conexión con las provincias huanuqueñas de Huamalíes, Huacrachuco y Huacaybamba.

Sin embargo, una de las dinámicas más trascendentales para el intercambio cultural con la costa y el norte de Lima fue la ruta ganadera. Las antiguas rutas de los arrieros de Conchucos, especialmente aquellos que trasladaban grandes manadas de ganado vacuno, seguían un trayecto arduo pero vital: cruzaban por las punas de Chiquián, pasaban por la provincia de Cajatambo, descendían hacia Sayán y Huacho, para finalmente embarcar el ganado en barcos rumbo a Lima. Este tránsito constante por Cajatambo explica la "socialización" de las costumbres y la afinidad en el folclore y los temples de guitarra entre estas provincias, a pesar de no ser vecinas inmediatas.

Sincretismo Musical: La Guitarra y sus "Temples"

Los españoles introdujeron la guitarra en nuestros pueblos junto con el temple clásico común. Al respecto, el investigador Javier Echecopar (1988) señala: "Los primeros instrumentos de cuerda llegaron al Perú en 1532... atraídos por el oro y la plata".

No obstante, la afinación "común" ha tenido grandes variaciones de acuerdo a los diferentes lugares y al sentimiento de los grupos humanos que habitaron el Ande. Así surgieron temples como el "amable", "quinta baja" o "corisino"; el "conchucano"; el temple "Sánchez Cerro" en la guitarra de 12 cuerdas; o el temple cajatambino. Estos afinamientos son característicos del corredor oriental de Áncash y, por las rutas comerciales mencionadas, comparten rasgos con la música de Cajatambo. Podríamos afirmar que son expresiones musicales que, como definió el antropólogo José María Arguedas (1977), pertenecen a una "misma área cultural" definida más por la interacción humana que por fronteras políticas.

La Creatividad Andina: Testimonios

En una entrevista concedida a la revista digital Ciberayllu, el maestro Raúl García Zárate (1999) explicaba el fenómeno de la adaptación instrumental:

"Mire, sabemos que la guitarra la trajeron los españoles... Posteriormente se le agrega la sexta cuerda y se incorpora al grupo de instrumentos nativos tradicionales en el Perú... ¿Quién le iba a enseñar a un campesino... si no sabía leer música? Entonces la creatividad del hombre ha permitido crear sus propias afinaciones... En Ayacucho por ejemplo existe el «temple Diablo»... y en el resto del país existen muchas afinaciones: el «Pampishino», el «Wajeriga», el «Sánchez Cerro»...".

Por su parte, Carlos Vega (2009), en el blog de difusión Rincón Musical Peruano, describe el estilo de la zona como una música pícara que se toca principalmente en dos afinaciones: el "temple conchucano" (todo al aire igual a MI mayor) y el "temple Sánchez Cerro". Sobre este último, la fuente recoge la tradición oral: "Sánchez Cerro fue presidente del Perú allá por los 30s, y según se cuenta le faltaba un dedo en la mano derecha por eso le decían EL MOCHO. Es también un temple común en las serranías de Áncash, propiamente en el Callejón de Conchucos".

Asimismo, el historiador y musicólogo Luis Salazar Mejía (2008) indica en sus investigaciones:

"Las necesidades expresivas de los habitantes de nuestro territorio y su gran creatividad han llevado a una modificación de la guitarra clásica... Entre los diferentes estilos de guitarra peruana ocupa un lugar destacado el estilo solista que se ha desarrollado principalmente en los departamentos de Ayacucho, Áncash, Huánuco y en la sierra norte del departamento de Lima (Cajatambo)".

Exponentes y Legado: Huari y Pomabamba

Es imperativo destacar que las provincias de Huari y Pomabamba son tierras de eximios músicos y compositores que han enriquecido el acervo cultural de la región. En Huari, destaca históricamente el conjunto "Trasandino de Huari", uno de los grupos pioneros que supo plasmar el sentimiento conchucano.

Por otro lado, Pomabamba ha aportado significativamente al desarrollo del estilo, manteniendo vivas las tradiciones del chimaychi y el huayno. Figura central en este legado es el profesor Eberth Álvarez, creador de "Tradiciones del Perú", agrupación que marcó una época decisiva en la música ancashina y, muy en particular, en la conchucana, sirviendo de referente para nuevas generaciones de virtuosos ejecutantes. Ambas provincias representan, así, pilares fundamentales en la preservación y evolución de esta identidad sonora.

Conclusión

Actualmente existe una fuerte corriente de reimpulso, especialmente de la "Guitarra Cajatambina". Ojalá suceda lo mismo con la "Guitarra Conchucana" y el uso del temple "Sánchez Cerro", estilo que en nuestra tierra ha tenido y tiene grandes cultores. Sin duda, allí existe otra fuente de inversión cultural necesaria; ahora que hay posibilidades económicas con el "boom" minero, esperamos que se destinen recursos para la puesta en valor de este patrimonio inmaterial.

 

Referencias Bibliográficas

Arguedas, J. M. (1977). Nuestra música popular y sus símbolos. Mosca Azul Editores. (Obra original publicada póstumamente).

Cornejo, M. (1999, 14 de noviembre). La guitarra andina: Entrevista a Raúl García Zárate. Ciberayllu. https://www.andes.missouri.edu/andes/Ciberayllu/Ciberayllu.html

Echecopar, J. (1988). Música del Perú: Transcripciones para guitarra. Ricordi Americana.

Salazar Mejía, L. (2008, 15 de febrero). Afinaciones de la guitarra en el Perú [Entrada de blog]. Guitarra Andina del Perú. http://luissalazarmejia.blogspot.com/

Vega, C. (2009, 20 de mayo). Estilos y afinaciones: El estilo Ancashino [Entrada de blog]. Rincón Musical Peruano. http://rinconmusicalperuano.blogspot.com/


martes, 2 de diciembre de 2025

CHAVIN ORGULLO: UN RELATO DE RIVALIDAD Y AMOR

 

Chavín Orgullo: Un Relato de Rivalidad y Amor

En el corazón de los Andes, donde el río Mosna serpentea con un canto dulce y nostálgico, se encuentran dos pueblos llenos de vida y, sobre todo, de una rivalidad histórica: Chavín y San Marcos. Apenas separados por siete kilómetros, estos distritos comparten más que la proximidad geográfica;  una rica herencia cultural y una rivalidad tan profunda como el caudal de sus ríos.

La historia de Chavín y San Marcos empieza desde sus linderos, trazados de manera arbitraria a lo largo del cauce del río Mosna que, como guardián antiguo, ha visto nacer y crecer a generaciones. Parece que este viejo río también interviniera para acentuar las diferencias, pues mirando hacia el norte, Chavín está a su izquierda y San Marcos a la derecha.

Extrañamente, mientras estos pueblos se ubican en lados opuestos, los nombres y tradiciones se entrelazan.Lucma, Millhuis y Gauchu, que por lógica parecerían ser parte de Chavín, terminan siendo de San Marcos, y viceversa con Huishin, Sala y Cocho. Esta confusión territorial se convierte en el telón de fondo de una rivalidad amistosa que marcaría a sus habitantes. Dicen que el gran Pachacútec, en una estrategia maestra de geopolítica, incitaba las rivalidades para mantenerlos ocupados y evitar que pensaran en rebeliones; de allí vienen las costumbres de pugnas entre barrios, como jana y ura (los de arriba y los de abajo), una práctica que por extensión se acentuó entre pueblos cercanos.

A través de los años, los chavinos y sanmarquinos han competido en todos los aspectos: si San Marcos fundaba un colegio, Chavín clamaba por una universidad; si los de San Marcos lucían sus éxitos deportivos, los chavinos respondían con desfiles llenos de música y danza. Las jornadas deportivas, en particular, han sido y son un clásico de Conchucos; en todas las generaciones, estos encuentros han sacado chispas y pasión.

Cuentan nuestros padres y amigos mayores que, en la década de los 60, destacó un gran futbolista chavino: Rogelio. En los 70 lo vimos jugar, era un crack. Para los duelos con San Marcos, los del “Paraíso de las Magnolias” enviaban la invitación a los chavinos con una condición peculiar: si su equipo estaba mal preparado, el oficio decía “los invitamos a jugar un partido de fútbol, pero sin Rogelio”; y si estaban bien preparados, decían “con Rogelio”.

Sin duda, uno de los encuentros más recordados fue  de los años 80, cuando San Marcos renovó su plantilla con jugadores profesionales del 'Sanjuanista' de Trujillo, lo que les dio una ventaja notable. Pero los chavinos no se quedaron atrás; decidieron conformar un equipo de polendas, reuniendo a fornidos morenos semiprofesionales de Puente Piedra y Los Olivos, jugadores que traían consigo la fuerza y la determinación para hacer frente a la competencia. La rivalidad culminó en el mítico estadio de Lucmapampa, donde las gradas se llenaron de cánticos y vítores, cada lado animando a sus representantes. Finalmente, con un esfuerzo inquebrantable y estrategias astutas, los chavinos lograron derrotar a sus eternos rivales, consolidando así no solo una victoria deportiva, sino también un momento que quedaría grabado en la memoria de ambos pueblos.

Sin embargo, a pesar de esta competencia, había un hilo invisible que unía a estos pueblos: el amor. Allí, entre las calles de estos lugares, florecieron romances que unieron a familias y corazones. Muchos chavinos se dejaban seducir por la belleza encantadora de las sanmarquinas, y viceversa, convirtiendo la rivalidad en una danza de amor.

Un personaje emblemático de esta historia fue Don Willy, un chavino de pura cepa que, enamorado de una hermosa dama sanmarquina, decidió hacer su vida en el antiguo “Pincus”. Su aprecio por Chavín era tal que, cada vez que se presentaba ante sus amigos en las pulperías de Lucmapampa, la frase que resonaba en su boca era: "Chavín Orgullo". Una expresión que no solo representaba su identidad, sino el profundo amor por sus raíces y por la tierra que lo vio nacer.

Don Willy era conocido por su generosidad, siempre listo para abrir las puertas de su casa y compartir la alegría de sus triunfos con un buen trago de cerveza. Aunque sus hijos nacían en San Marcos, se aseguraba de que sus partidas de nacimiento se registraran en Chavín, un acto que simbolizaba un vínculo indisoluble con su pueblo. Sin embargo, este comportamiento le trajo momentos comprometidos y observaciones del populacho; la gente murmuraba: “¿Cómo es posible que este señor viva y coma en nuestra tierra y, sin embargo, registre a sus hijos en Chavín?”. Por ello, encomendaron a los dos más bravos y prototipos de la identidad sanmarquina, Don Rubén, el "Guapo del Pueblo", y Don Arturo, "el Gallero", quienes le hicieron frente a esta caprichosa práctica, instándole a ser más pragmático con su último hijo.

Así fue como, en su camino a registrar al pequeño en la municipalidad, Don Willy, con su espíritu indomable, decidió que el nombre del niño no podría ser otro que “Chavín Orgullo”. Con voz firme y radiante, proclamó su elección ante la sorpresa de los funcionarios, como un eco del amor por su tierra.

Y así, en este rincón del mundo, la vida transcurre entre risas, anécdotas y un apasionante vaivén de rivalidades y amores. Chavín y San Marcos, junto al río Mosna, no solo comparten una frontera física, sino una historia llena de matices, en la que cada susurro del viento parece contar las hazañas de aquellos que vivieron, amaron y lucharon por sus raíces. Mientras los ecos de “Chavín Orgullo” se mezclan con las risas de los niños, se guarda la promesa de que, aunque las diferencias existan, el amor siempre prevalecerá, tejiendo un lazo indestructible entre Chavín y San Marcos, donde la rivalidad se transforma en hermandad y los recuerdos de un pasado compartido iluminan el presente.

 

En la actualidad, estos dos pueblos han crecido sobremanera. Chavín inexorablemente se extiende hacia el norte, hacia San Marcos; como este último no tiene adónde extenderse más, lo hace hacia el cielo. Hay muchos edificios en el entorno de la hermosa plaza de San Marcos que no dejan admirar su bello “Sheywa”. Así que, en una tertulia, un chavino le dice a su paisano sanmarquino: “Así como va el crecimiento de Chavín, en algunos años San Marcos se convertirá en Jatun Ura Barrio”...

sábado, 25 de mayo de 2024

 CRÓNICA DEL NACIMIENTO DE  UN LIBRO

De sus suelos nacieron las palabras, el agua que fluye por las cordillera, lleva el canto del escritor;  aquel que hurga entre la oralidad, los libros y escritos antiguos,  intentando explicar sus leyendas y tratando de perennizar sus tradiciones; nacimos respirando su aire diáfano, con el sol serrano que parece estar mas cerca de nuestra piel; entre los eucaliptos y alisales, rodeado por los apus del antiguo valle del Mosna.

Chavín y Huaraz siempre han estado en nuestros pensamientos y en nuestras vivencias , si hurgamos nuestro ser, en nuestros genes están sus orígenes, por ello quizás, en esos lugares,  nuestra alma encuentra mucha paz, ante el susurro de la naturaleza materna que nos acoge, nos arrulla y  nos engríe.

Como en un sueño, de pronto llegamos a la ciudad del hermoso amanecer, las entrevistas y preguntas del porque de las tradiciones y leyendas, nos despiertan que estamos en una ciudad donde hay un deseo de llevar la cultura y extenderla a todos los habitantes; casi todas las semanas se presentan libros y hay muchas personas identificadas con la literatura, la música, el cine, la poesía, etc, en suma hay debate cultural, y ello es importante para el desarrollo de los pueblos.

Los amigos generosos nos dan la mano cariñosa y acogedora, esa que queda en lo mas profundo de nuestras almas y de pronto ya estamos en la presentación de  nuestro pequeño trabajo "Leyendas y tradiciones Chavinas", que ha generado muchas expectativas, por que Chavín, tiene mucha historia y hay que estar bien preparado, para absolver a  muchas interrogantes.

Las palabras pensadas, del riguroso análisis, casi una necropsia anatómica  de nuestro libro, por el Dr en historia,  profesor huaracino,  José Antonio Salazar, quien va analizando uno por uno nuestros relatos; al final su veredicto, este libro es muy importante para la cultura de nuestro pueblo. Respiro hondo, pues acostumbrado a hurgar en las imágenes del cuerpo humano, por mi especialidad, donde  me muevo como "pez en el agua"; estas experiencias son nuevas para mi y al final una paz, aquella que otorga, la tarea cumplida.

Luego todo es mágico, la música del "chimaiche" conchucano y de la clásica "mujer andina" inspirada en una chavina,  magistralmente  interpretado por el maestro guitarrista  también chavino Lyn Espinoza Leiva,  reafirma nuestra identidad y esas tonadas tienen una gran resonancia en el éter huaracino y penetran en las mas inconmensurables profundidades de nuestro ser.

Al día siguiente, partimos a Chavín, ese trayecto desde Huaraz, siempre nos genera emociones intensas y es como el primer amor que nunca se olvida y que cuando la vuelves a ver, es como si fuese ayer... Cruzando el túnel de Kahuish, los vientos nos traen los espectros de nuestros antepasados, las imágenes de nuestros padres y familiares;  son emociones generadas por gradientes que excitan nuestras almas.

Ya estamos en Chavín, las casas viejas, las callejuelas hoy remozadas, se abren como rosas rojas para recibirnos; allí están  las auras de nuestros ancestros,  dándonos un saludo de bienvenida.

Nuevamente estamos rodeados por los amigos, vecinos y familiares; empieza la ceremonia, aquí hay otro clima, es mas familiar, mas hogareño. La voz melodiosa del maestro de ceremonias con el fondo de la música chavina, acelera mi ritmo cardíaco y mi emoción es mas intensa; presentamos el libro y un detalle que me pareció muy interesante fue la ronda de preguntas, ello me da a entender que el publico chavino, es culto y está a la espera de nuevas presentaciones de libros, que sin duda  llegaran pronto.

Tuve la oportunidad de conversar aunque en forma breve con los alumnos de mi escuelita, mi agradecimiento a los profesores por la deferencia; luego un pequeño taller con los niños, donde les conté la Leyenda de la "mama Rayhuana", quedo muy contento y feliz, por la apertura y generosidad de los profesores, que muy gentiles me cedieron el espacio y especialmente el interés mostrado por los niños, sobre las leyendas y tradiciones de nuestros pueblo, sin duda uno de ellos resolverá el misterio que guardan las piedras del Centro Ceremonial.

El domingo muy temprano salimos a recorrer  la campiña de Lucma, con su hermoso mirador, fue un baño de encuentro con la tierra, el aire, el verdor, las aves, siempre están allí, nunca se fueron y te dan la bienvenida con su belleza.

Al retorno nuestro "papa cashqui" ancestral, el desayuno familiar,  con la papa recién extraída  y  los sabores de las plantas que nacen en el suelo chavino. Al medio día en la hermosa campiña de Machcas, la pachamanca, esa tradición ancestral que combina olores y sabores de la piedra, la tierra chavina, con los ricos potajes, fue realmente fabulosa y lo mas importante la unión y armonía familiar, con mi esposa, hijas, hermanos, cuñados y demás parientes.

El lunes, visité  Shallapa, desde que llegué, tenia esa nostalgia enclavada en mi alma y no quería verlo; ahora si tenia que hacerlo, fui caminando hasta sus raíces, allí estaba como un cristo yaciente, herido de muerte; Me dijo muy bajo al oído: " Hijo mio, me estoy muriendo, se cumplió la profecía de la mama Rayhuana, que me maldijo por no cuidar a su hijo Pogog". Estuve largo tiempo sentado contemplando sus  heridas profundas, como si rayos o proyectiles poderosos la hubiesen atacado directo al corazón. Impotente de no poder ayudarlo, lloré amargamente, por nuestro querido Shallapa, y de este pobre profano, no creo que de sus lágrimas brote nada, solo un dolor verdadero y telúrico. ¡Adiós mi querido padre!, al partir solo dejaré mis agonías......

Mas tarde, ya algo repuesto del impacto, visité el hermoso Museo de La Pampa, gracias a la amabilidad de sus directivos, tuve la oportunidad de recorrer con un guía cada uno de sus valiosas muestras, realmente extraordinario.

Como no pude visitar el Centro Ceremonial, puesto que  los lunes no trabajan; hicimos un tour a San Marcos y a la bella catarata de Opayacu; tras una caminada de 30 minutos de la pista, por un hermoso e idílico caminito,  se encuentra esta hermosa caída de agua, realmente espectacular, una experiencia inolvidable.

Quedan nuevos retos, hay que seguir escribiendo y siempre volver a la tierra bendita; una interesante vertiente es el turismo místico, va lentamente abriéndose paso; incluye caminatas por senderos sagrados, meditaciones en el entorno del centro ceremonial, cuya fuerza astral tiene puntos geográficos especiales, con conexiones entre el Huantzan, la Hatum Huanca y los ríos Mosna y Huachecza; pronto volveremos tierra añorada.



martes, 18 de julio de 2023

EL BRUJO DE LOS ANDES EN CHAVIN

La infausta guerra con Chile, nos ha dejado profundas cicatrices en la conciencia nacional, por ello recordar nuestro pasado siempre es importante; un pueblo que no conoce su historia, no será capaz de desarrollar.

Una vez iniciada la toma de la Capital de la República, en  enero de 1881, con el ingreso  triunfal del ejercito Chileno, a Lima, liderado por el General Baquedano; después de las batallas de San Juan y Miraflores, donde nuestro ejercito fue completamente derrotado.

Andrés Avelino Cáceres, luego de luchar en la batalla de Miraflores, escapó herido con su lugarteniente a Chosica y  Chicla, para  enrumbar a  la sierra, específicamente a Jauja, y después a Ayacucho,  siendo ascendido a General y designado por Piérola como Jefe político y Militar del Centro, en ese momento histórico, inicia la Resistencia contra el invasor.

Por espacio de tres años, los breñeros con su indomable  y legendario jefe,  se desplazaron por nuestra agreste serranía, por esas breña intransitables, emulando a los guerrilleros de la independencia, y ese valor suma aun mas, puesto que era un ejercito conformado por indios, negros, en suma por el pueblo patriota, puesto que los hacendados huían despavoridos y se refugiaban en los lugares mas alejados; mientras el ejercito trajinaba por el difícil suelo patrio y mas aun dramatizados por la falta de alimentos, armas y prendas de abrigo.

Chavín, también fue escenario de esta gloriosa campaña de la Breña; el 12 de junio de 1883, el ejército  patriota arribó del antiguo pueblo de Aguamiro, hoy La Unión, recorriendo un camino muy difícil y pedregoso, aunque en cierto tramo pudo seguir la ruta del antiguo camino que construyeron los incas, el famoso Inca Nani, llano y espacioso, cuyo trazo admiraron los breñeros.

Tras un recorrido de  seis leguas, se plantó campamento en Taparaco, en la puna fría,  reanudando  el camino a la seis am del 11 de junio de 1883. Esta jornada fue de las mas penosas, Pedro Manuel Rodríguez, dice que fue " un camino infernal",  De los Heros menciona : laderas resbaladizas  con bajadas muy pendientes, quebradas y atolladeros a cada paso".

Don Abelardo Gamarra,  "el tunante", refiere que anduvieron por el peor camino imaginable, cubierto de  profundos pantanos; Cáceres en sus memorias, dice " se despeñaron algunas mulas a los barrancos otras quedaron sumidas en el cieno; la artillería tuvo que ser y transportada a cuestas".

Fue imposible a la tropa llegar a Chavín, según se había proyectado y tuvo que plantar un campamento en la falda de un contrafuerte de la cordillera, cerca a Huaruto, con un intenso frio de menos de 10 grados de temperatura.

Algunos oficiales se adelantaron hasta Chavín, lográndose alojarse en la casa del cura patriota (?),  tras comprobar que en el pueblo patriota de Chavín, se alistaba con gran entusiasmo para recibir a las tropas del Taita...

Al amanecer, Cáceres, y la tropa, después de pasar la dura prueba de la inclemente naturaleza, marchó  a la vanguardia a Chavín, llegando una hora antes que su ejército.

El pueblo chavino, acudió a tributar triunfal bienvenida, adornaron las calles con vistosos arcos, banderas y prepararon un abundante rancho, que fue muy reconfortante para las hambrientas tropas; asimismo ofrecieron cabalgaduras para los oficiales, muchos de los cuales seguían a pie la dura marcha.

Chavín, pueblo de temperatura agradable y de habitantes patriotas, sirvió de campamento a Cáceres durante dos días: el 13 y 14 de junio de 1883. El 13 los secretarios del General, le solicitaron autorización para visitar las cercanas ruinas  preincaicas. De los Heros y Rodríguez, fungieron de arqueólogos aficionados, ilustraron a la tropa, ingresando a las galerías; el comandante La Puente y el amanuense Cortez, sacaron un dibujo, que arreglado después por el profesor Paz, fue fotografiado por el Ingeniero Remy.

Hay una referencia sobre el puente del rio Huachecza, dice "que es de una sola piedra de once metros de largo y cerca de dos de ancho, que ha sido extraída del mismo palacio"

Durante su permanencia en Chavín nada supo Cáceres sobre el movimiento de los chilenos, pero estos con sus espías si sabían por donde se desplazaban,

Arriagada jefe del ejercito chileno se encontraba  siguiendo a las tropas del taita, en Aguamiro, con 3,084 efectivos de las tres armas; a estas alturas ya exhibían dificultades por la geografía del terreno, con el ejército desgastado. En vista de ello Arriagada solicitó a Lynch el envió urgente de refuerzos. 

Como si hubiesen premeditado un acuerdo, los ejércitos en pugna estuvieron estacionados del 12 a 14 de junio de 1883, el peruano en Chavín y el chileno en Aguamiro, hoy La Unión en Huánuco.

Arriagada a diferencia de Cáceres, si estaba al tanto de sus movimiento. El 13 fue informado que los patriotas continuaban  en Chavín. El destino sin duda era Huaraz y de Aguamiro partían a el dos rutas.

Arriagada, una vez mas temió una contramarcha patriota, y a efecto de cubrir tal contingencia luego de haberse decidido por el camino a Huallanca, resolvió que un tercio de su ejercito siguiese por Chavín, al mando de León García, para mas adelante confluir en Olleros y  continuar juntos a Huaraz.

Ignorando lo que sucedía a retaguardia, las huestes patriotas de Cáceres dejaron Chavín a las 7 am horas del 14. Había animación en la tropa, pues mucho mejoro la moral, por el trato brindado por los Chavinenses.

Cruzaron la Cordillera de Yanashallas y en la madrugada del 15, a las 11 horas Cáceres y su ejército entraron en Olleros; para despues enrumbar a Huaraz, a donde llegaron a las 18 horas.

Hay un detalle histórico muy importante para nuestro pueblo; el tercio del ejercito chileno que partió por la ruta de Chavín, con el mando de León García llego casi diezmado a la mitad a Olleros; " en el mas calamitoso estado tras cinco días de dantesca marcha, no se sabe en detalles que pasó en ese trayecto; hay tradiciones orales, importantes de Don Martin Flores García; Don Teófilo Cáceres y Hilario Sigueñas Montes; los dos primeros de Chavín y el ultimo del anexo de Quercos;  también recuerdo relatos de mi abuelo Lorenzo Cotrina Veramendi, quien nació 16 años después de la guerra y tenia fresco el recuerdo de los sucesos, transmitidos, por sus familiares,

Don Hilario, menciona que el ejercito patriota vino por la quebrada de Shongo y llegaron a Chavín descendiendo por Chalhuayaco, cruzando el puente Chullus.

Don Martin, refiere que cuando llegaron los chilenos, las familias se retiraron a las alturas; pues estos  invasores  cometieron muchos abusos. Entonces los pobladores  se reunieron en secreto,  por las noche y planearon atacar a los chilenos en las afueras de la ciudad y así lo hicieron, logrando eliminar a varios; como muestra de ello,  Don Martin en su poder  como trofeos los uniformes de dos oficiales de caballería.

Don Teófilo, nos da un dato muy interesante, que hemos estado siguiendo hace años y que la Lic Angela La Rosa, viene investigando; el menciona y también mi abuelo, que "cuando paso Cáceres una señora le ofreció chicha, pues recuerden en Junio, es el estío serrano, con intenso sol en el día; el Taita aceptó gustoso y además le dijo a la Sra, cuando pasen los chilenos también le ofrece esta deliciosa bebida, pero le voy a dar pólvora y Ud lo mezcla y así sucedió; paso probablemente el grupo  de León García, al cual le ofrecieron la chicha, pero este no bebió, y pidió que la Sra, lo haga;  ella no solo lo hizo,  dio de beber a sus hijos y al ver eso varios soldados chilenos bebieron la deliciosa y fresca chicha pero mezclada con pólvora y fueron cayendo muertos de a pocos.

También hay otra tradición oral, que probablemente esta Sra es Doña Eulalia Abarca, tatarabuela de la actual familia chavina La Rosa,  hay mucho que investigar, porque es importante para la memoria patriótica de nuestro pueblo,

Mi abuelo Lorenzo también me comentaba, que los chilenos, probablemente  del grupo de León García, fueron abatidos cuando subían por el camino a Nunupata, esta zona se presta  para emboscadas por lo empinado del terreno; allí los patriotas chavinos, atacaron con grandes rocas, las galgas; por ello el tercio de León García llegó, en calamitoso estado y muy diezmado a Olleros.

Este pasaje histórico es importante que los Conchucanos debemos conocer,  los chavinos fueron patriotas ejemplares, que recibieron y apoyaron al ejercito breñero del "Brujo de los Andes", con sus tacticas guerrillera, diezmaron al piquete chileno liderados por el Teniente León García.

Hay muchas historias poco investigadas, porque después muchos soldados chilenos desertaron  convirtiéndose en personas de mal vivir, asaltadores y por las circunstancias, muchos convivieron con damas de nuestro pueblo, asi es la guerra dura y cruel.