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sábado, 13 de diciembre de 2025

 

Metrología Andina Formativa: Una aproximación a la "Vara Chavina" mediante ingeniería inversa y su aplicación logística en Chavín de Huántar

Resumen Este trabajo revisa la hipótesis de la existencia de una unidad de medida estandarizada, denominada provisionalmente "Vara Chavina", utilizada durante el Horizonte Temprano (1200 a.C. – 200 a.C.). A través del análisis de las dimensiones de los principales monolitos (Lanzón, Estela Raimondi y Obelisco Tello) y la comparación con civilizaciones precedentes como Caral y contemporáneas globales, se propone una unidad modular oscilante entre 47 cm y 50 cm. Esta estandarización habría sido fundamental para la logística de transporte y la planificación arquitectónica modular del complejo.

1. Introducción: De la Antropometría a la Estandarización

La construcción de complejos monumentales requiere un lenguaje métrico común. En el mundo antiguo, las medidas derivaban del cuerpo humano (antropometría). Estudios de bioantropología indican que la estatura promedio del hombre andino del periodo formativo oscilaba entre 1.55 m y 1.60 m. Esto nos da una base física:

  • Codo anatómico (Cubit): Distancia del codo a la punta de los dedos = aprox. 44 a 45 cm. Sin embargo, en la arquitectura sagrada, estas medidas solían "estandarizarse" o "sacralizarse", aumentando ligeramente su longitud para crear una unidad fija, ajena a las variaciones individuales.

2. Antecedentes: La Herencia de Caral (3000 a.C.)

La civilización Caral-Supe, predecesora de Chavín en más de mil años, ya mostraba evidencias de estandarización que Chavín pudo heredar y perfeccionar.

  • Capacidad de Cálculo: El hallazgo de quipus en Caral demuestra el manejo de datos numéricos complejos.
  • Modularidad: Las "shicras" (bolsas de fibra con piedras) usadas en los cimientos de Caral presentan pesos y volúmenes recurrentes, lo que implica una noción de medida estandarizada. Aunque no se ha definido la "Vara de Caral" con exactitud, la planificación de sus plazas sugiere el uso de cuerdas de medición con nudos equidistantes.

3. Ingeniería Inversa: Análisis de los Monolitos Chavín

Al aplicar aritmética básica a las dimensiones documentadas de las esculturas líticas, buscamos un Mínimo Común Divisor que revele la unidad de medida utilizada por los maestros canteros.

3.1.  La Hatum Huanca. (El Lanzón Monolítico en el Templo Viejo)

  • Dimensión: Altura aproximada de 453 cm.
  • Análisis:
    • 453 cm dividido entre 10 unidades = 45.3 cm.
    • Interpretación: Esta medida coincide casi exactamente con el codo anatómico natural. Al ser la estructura más antigua, es probable que se basara en la medida directa del cuerpo humano sin mucha abstracción.

3.2. La Estela Raimondi (Fase Tardía / Templo Nuevo)

Esta pieza es un prisma rectangular de proporciones muy cuidadas.

  • Dimensiones: 198 cm de alto por 74 cm de ancho.
  • Análisis:
    • Altura: 198 cm dividido entre 4 unidades = 49.5 cm.
    • Ancho: 74 cm dividido entre 1.5 unidades = 49.33 cm.
  • Interpretación: Surge un patrón consistente alrededor de los 49.5 cm. Esto sugiere que, para la época del Templo Nuevo, la unidad de medida había crecido y se había estandarizado (posiblemente un "Codo Real").

3.3. El Obelisco Tello

  • Dimensiones: 252 cm de alto.
  • Análisis:
    • 252 cm dividido entre 5 unidades = 50.4 cm.
  • Interpretación: Nuevamente, la medida se acerca al rango de los 50 cm, reforzando la hipótesis de una vara de aproximadamente medio metro.

4. Propuesta: La Vara Chavina de 49.5 cm

La evidencia matemática sugiere el uso de una Vara Maestra de 49.5 cm (± 0.5 cm). Esta unidad presenta ventajas operativas:

  • Relación Decimal: Dos varas equivalen prácticamente a 1 metro actual (99 cm), facilitando la escala humana.
  • Relación con la Braza (Rikra): Tres varas (aprox. 148.5 cm) se acercan a la braza de un hombre de 1.60 m con los brazos abiertos, una medida común para delimitar terrenos agrícolas.

5. Comparativa Internacional (Contexto ~1000 a.C.)

CivilizaciónUnidad de MedidaLongitud Aprox.Base Antropométrica
Chavín (Andes)Vara Chavina49.5 cmCodo + Mano (Estandarizado)
EgiptoCodo Real (Meh)52.3 cmCodo + Ancho de palma
SumeriaCodo (Kus)51.8 cmCodo
Olmeca (Mesoamérica)Vara Olmeca~52 cm / 83 cmCodo / Vara de mando

Se observa una coincidencia global notable: las grandes civilizaciones de la época convergieron en unidades de medida de alrededor de 50-52 cm, optimizadas para la manipulación de piedra.

6. Aplicación Logística: Transporte y Peso

Utilizando la Vara Chavina (VC) de 49.5 cm, podemos recalcular la logística de construcción.

Si definimos un "Bloque Estándar" de construcción como un prisma de 2 VC de largo x 1 VC de ancho x 1 VC de alto:

  1. Conversión a Metros: 2 VC (99 cm) x 1 VC (49.5 cm) x 1 VC (49.5 cm).
  2. Volumen: Aprox. 0.24 metros cúbicos.
  3. Peso (Granito): Considerando una densidad de 2,700 kg/m³.
    • 0.24 m³ x 2,700 kg/m³ = 648 kg.

Conclusión Logística: El uso de esta unidad permitía predecir que un "bloque estándar" pesaría siempre alrededor de 650 kg. Esto implicaba una asignación fija de recursos humanos: una cuadrilla de 12 a 15 hombres (cargando/arrastrando aprox. 40-50 kg de esfuerzo cada uno) era la unidad mínima laboral para mover los bloques base del templo.


7. Referencias Bibliográficas

  • Conklin, W. J., & Quilter, J. (2008). Chavín: Art, Architecture, and Culture. Cotsen Institute of Archaeology at UCLA.
  • Kembel, S. R. (2001). Architectural Sequence and Chronology at Chavín de Huántar, Perú. (Tesis Doctoral). Department of Anthropological Sciences, Stanford University.
  • Lumbreras, L. G. (2007). Chavín: Excavaciones en la Galería de las Ofrendas. Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
  • Rick, J. W. (2008). The Evolution of Authority and Power at Chavín de Huántar. En W. J. Conklin & J. Quilter (Eds.), Chavín: Art, Architecture, and Culture (pp. 71-89). Cotsen Institute of Archaeology.
  • Rick, J. W. (2013). Context, Construction and Ritual in the Development of Authority at Chavín de Huántar. En B. A. Cutright (Ed.), Early Horizons in the Andes.
  • Shady Solís, R. (2006). Caral-Supe: La civilización más antigua de América. Instituto Nacional de Cultura.
  • Tello, J. C. (1960). Chavín: Cultura matriz de la civilización andina. Publicación Antropológica del Archivo "Julio C. Tello" de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

 

De Cholos, Cholerías y Cholismo en el Perú: Análisis Sociológico de las Poblaciones Conchucanas y la Construcción de la Identidad Nacional

El término "cholo," y sus derivados "cholismo" y "cholerías," constituye uno de los nodos semánticos más complejos y cargados de la sociología peruana. Desde su génesis colonial, ha servido como un marcador de identidad fluctuante, oscilando entre la afrenta y la autoafirmación. Este análisis busca profundizar en la comprensión de estos conceptos, particularmente en el contexto de las poblaciones de Conchucos, como Chavín y San Marcos, y su relación con las dinámicas de migración y la reconfiguración de la identidad nacional. Si bien la Real Academia Española (RAE) ofrece definiciones que lo vinculan al mestizaje y a la adopción de usos occidentales por parte de indígenas, la realidad peruana dota al "cholo" de una riqueza interpretativa que exige una exploración más allá de la lexicografía.

El "Cholo" en la Estructura Social Peruana: Un Legado Colonial

La introducción de los españoles al Perú no solo trajo consigo un nuevo orden político y económico, sino también un intrincado sistema de castas que jerarquizaba a los individuos en función de su origen racial. El "cholo" emergió de este crisol, posicionándose como el producto del mestizaje entre lo indígena y lo español. Inicialmente, y durante siglos, esta categoría fue sinónimo de inferioridad, de una identidad "impura" que no encajaba plenamente en ninguno de los polos dominantes (Degregori, 2000). Las expresiones "el cholo es cholo aunque se vista de seda" o "mira el cholito hijo de tal por cual, ahora se cree gente" son ecos de esta visión, encapsulando la idea de una esencia inmutable y una movilidad social percibida como transgresora. La frase peyorativa "cholo de mierda" subraya la carga deshumanizadora que el término ha acarreado, utilizada para denigrar y mantener jerarquías.

El "Cholismo" por Niveles: La Experiencia de Conchucos

La peculiaridad del fenómeno del "cholismo" radica en su carácter multifacético y, a menudo, jerárquico, que se manifiesta incluso dentro de las propias comunidades mestizas e indígenas. En nuestros pueblos de Conchucos, como Chavín y San Marcos, se observa un "cholismo por niveles" que ilustra la internalización de patrones discriminatorios. Es común que el habitante de Chavín o San Marcos "cholee" a sus paisanos que descienden de las comunidades más altas y rurales, a quienes perciben como "más andinos" o "menos civilizados" (Ansión, 1989). Esta dinámica refleja una búsqueda de diferenciación y una aspiración a un estatus superior, distanciándose de aquello que es percibido como "inferior" dentro de la misma escala étnico-social.

Sin embargo, esta jerarquía se invierte drásticamente al llegar a la capital. El mismo conchucano que "choleaba" en su pueblo, al migrar a Lima, se encuentra con que es "choleado" por los limeños. Esta experiencia de ser objetivado y discriminado por su origen andino, por su acento o por sus costumbres, es un recordatorio brutal de cómo el racismo y el clasismo operan a distintas escalas, perpetuando un ciclo de discriminación que deshumaniza (Portocarrero, 1993). Esta paradoja del "choleador choleado" revela la profunda fragmentación de la identidad peruana y la persistencia de una colonialidad interna que aún valora lo "blanco" o "costeño" como superior.

La "Cholificación" de la Urbe y el Resurgimiento del Orgullo

Las décadas de "invasiones" —mejor entendidas como olas masivas de migración interna— que transformaron los desiertos alrededor de Lima en distritos pujantes como Comas, Villa El Salvador y San Juan de Lurigancho, marcaron un punto de inflexión. Estas "primeras invasiones" trajeron consigo a miles de "cholos" de los Andes, que buscaron oportunidades y construyeron nuevas vidas en la capital. Lo que en un principio fue visto como un "desborde popular" (Matos Mar, 1984) y una amenaza para la élite limeña, se ha convertido hoy en la base demográfica y cultural de la ciudad.

Actualmente, estamos en la tercera generación de estos migrantes. Estos "cholos" urbanos, nacidos y criados en la ciudad, han comenzado un proceso de resignificación de su identidad. Lejos de la vergüenza, ha emergido en las últimas décadas un sentido de orgullo por el mestizaje y la herencia andina. La frase de Mario Vargas Llosa, "los cholos  hemos llegado a la aristocracia española" tras recibir el título nobiliario de Marqués, por el rey español Juan Carlos de Borbón;  con un tinte irónico en el contexto de su propia trayectoria, resuena con esta nueva autoafirmación: el reconocimiento de que la "cholería" no es un estigma, sino una parte intrínseca y valiosa de la identidad peruana (Vargas Llosa, 2010).

El Cholo Emprendedor y los Íconos de Nuestra Raza

A partir de los años 2000, los "cholos" no solo han consolidado su presencia en las ciudades, sino que se han convertido en motores de la economía. Las historias de éxito de "cholos emprendedores" abundan, desde los comerciantes de Gamarra hasta los innovadores en diversos sectores. Esta faceta del "cholo" rompe con el estereotipo de la pasividad o la subordinación, mostrando una capacidad de resiliencia, creatividad y trabajo que ha sido fundamental para el desarrollo del país (Degregori & Portocarrero, 2011).

Más allá del ámbito económico, el "cholo" también ha forjado héroes y referentes culturales que encarnan este nuevo orgullo. Figuras como Alejandro "El Cholo" Olmedo en el tenis, quien conquistó títulos internacionales en la década de 1950 y 60, y sin duda, Hugo "El Cholo" Sotil, el principal ícono futbolístico de nuestra "raza" en los años 70, han trascendido las barreras sociales y raciales. Sus logros en escenarios globales, llevando el nombre del Perú en alto, sirvieron como poderosos símbolos de lo que el "cholo" era capaz de lograr. Ellos, y muchos otros, demostraron que la "cholería" podía ser sinónimo de talento, perseverancia y excelencia, contribuyendo a forjar una narrativa donde el mestizaje es fuente de fortaleza y orgullo nacional.

Conclusión

El estudio del "cholo," el "cholismo" y las "cholerías" en el Perú, y particularmente en el microcosmos de Conchucos, revela una trama compleja de discriminación, resistencia y redefinición identitaria. Desde su origen como una categoría peyorativa impuesta por la herencia colonial española, hasta su actual proceso de revalorización, el "cholo" ha sido un espejo de las contradicciones y aspiraciones de la sociedad peruana. La evolución de este término, desde la experiencia de "cholear" y ser "choleado" en la sierra y la costa, hasta el surgimiento de una tercera generación urbana orgullosa de su mestizaje y de los emprendedores y héroes que lo representan, evidencia una transformación profunda en la autopercepción nacional. Lejos de ser una reliquia atávica, el "cholo" se ha consolidado como una identidad dinámica y en constante construcción, fundamental para comprender la riqueza y los desafíos del Perú contemporáneo.


Bibliografía

  • Ansión, J. (1989). Desde el rincón de los muertos: el pensamiento mítico en Ayacucho. Desco/Mosca Azul Editores.
  • Degregori, C. I. (2000). Identidad étnica, conflicto y violencia en el Perú. IEP Ediciones.
  • Degregori, C. I., & Portocarrero, G. (Eds.). (2011). Las múltiples caras de la interculturalidad en el Perú. Universidad del Pacífico.
  • Matos Mar, J. (1984). Desborde popular y crisis del Estado: veinte años de "argolla" y "bronca" en el Perú. IEP Ediciones.
  • Portocarrero, G. (1993). Racismo y mestizaje. FLACSO Sede Ecuador.
  • Quijano, A. (2014). Cuestiones y horizontes: de la dependencia histórico-estructural a la colonialidad/descolonialidad del poder. CLACSO.
  • Vargas Llosa, M. (2010). El pez en el agua: memorias. Alfaguara.